MONTCADA, Casa de    
 
 

Linaje aristocrático catalán vinculado en sus inicios al cargo de senescal de Cataluña. Sus posesiones señoriales se extendieron tanto por Cataluña como por Aragón (Fraga, Mequinenza, Albalate de Cinca, el marquesado de La Puebla de Castro), el reino de Valencia (baronías de Chiva, Gandía y Callosa d’en Sarrià) e incluso el Mediterráneo (Malta, Sicilia, Nápoles, N. de Italia). Tuvo su origen en el castillo de Montcada (actual Montcada i Reixac, Barcelona), que el noble Guillem I de Muntanyola o de Vacarisses (m. h. 1039-1040), hijo de Sunifred, vizconde de Girona, recibió como feudo hacia el final de su vida, y por el cual pasó a llamarse Guillem de Montcada, inaugurando así el linaje. Su primogénito, Ramon I de Montcada (m. 1080), fue el primer miembro de la familia Montcada que ostentó el oficio de senescal de Cataluña; el nieto de éste, Guillem Ramon de Montcada (v.), el Gran Senescal (m. 1173), fue el personaje más influyente en la Corte del conde de Barcelona Ramon Berenguer IV (1131-1162): negoció el casamiento de éste con Petronila, hija de Alfonso I el Batallador (1104-1134), uniendo así el reino de Aragón con el condado de Barcelona; participó también en varias campañas militares, entre ellas las de Tortosa (recibió dos tercios de la c.), Lleida (accedió al cargo de castellano de dicha c.) y Fraga, origen de algunos de los más importantes dominios futuros de la estirpe montcadina. Casado con Beatriz de Montcada, nieta también de Ramon I de Montcada, tuvo dos hijos, que dieron lugar a las diferentes ramas de la familia; su primogénito, Guillem de Montcada (m. 1172, v.), heredó por matrimonio el vizcondado francés de Bearn, dominio que continuó en manos de la rama principal de los Montcada hasta 1309, fecha en la que murió sin sucesión Guillermina de Montcada, la última representante, y el vizcondado pasó a poder de los Foix-Castellbò. Su segundogénito, Ramón I de Montcada el Viejo (m. h. 1190-1191), IV senescal, inauguró la línea de los señores de Tortosa, posteriormente de Fraga; sus principales representantes fueron su hijo primogénito, Ramon II de Montcada el Joven (m. 1229, v.), que murió combatiendo junto a Jaime I el Conquistador (1213-1276) en la batalla de Portopí (Mallorca), y el hijo de éste, Guillem de Montcada (m. h. 1278, v.), principal consejero y hombre de confianza de Jaime I, quien le cedió en 1255 la baronía de Fraga a cambio de sus derechos sobre el castillo de Lleida. El segundogénito de Ramón I el Viejo, Guillem Ramon (m. 1228), V senescal, entroncó con la familia real al casarse con Constanza, hija natural de Pedro II el Católico (1196-1213), quien le aportó como dote las baronías de Aitona, Seròs, Mequinenza y Albalat, inaugurando así la rama montcadina de la baronía de Aitona, que se refundiría con la de Fraga tras el enlace entre Ot de Montcada el Joven (m. 1334), barón de Aitona, con Teresa de Montcada, baronesa de Fraga, e hija de Guillem II de Montcada, X senescal. Otras ramas importantes de la familia se desarrollaron durante la Edad Moderna: la de los barones de Chiva, después marqueses de Aitona, cuyos más destacados representantes fueron Hugo de Montcada (m. 1528, v.), que combatió en Italia a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y fue nombrado virrey de Nápoles (1527), y Francisco de Montcada y Montcada (m. 1635, v.), diplomático, historiador y militar al servicio del conde-duque de Olivares, que llegó a ostentar provisionalmente el puesto de gobernador de Flandes (1633-1634); finalmente, la rama montcadina de Chiva y Aitona pasó a integrarse en la casa de Medinaceli tras el enlace de la última descendiente, Mariana Teresa de Montcada (m. 1756), con Luis Antonio Fernández de Córdoba y Figueroa de la Cerda, marqués de Cogolludo, luego duque de Medinaceli. La línea de los condes de Agosta, inaugurada por Guillem Ramon (m. 1348), alcanzó posesiones en Malta e Italia, y se extinguió tras el enlace de Beatriz de Montcada (m. 1471) con Pedro de Cardona, conde de Collesano. Por último, cabe destacar la rama de los Montcada, condes de Adernó, príncipes de Paternó y duques de Montalto, que extendieron el apellido troncal en el reino de Nápoles y Sicilia; posteriormente se refundieron en la familia Toledo tras el enlace matrimonial de la última duquesa de Montalto, Catalina de Montcada-Aragón-Luna-Peralta (m. 1727), con José Fadrique Álvarez de Toledo-Osorio.